¿Cuándo ir al logopeda infantil?

¿Cuándo deberíamos ir al logopeda infantil?

Es la pregunta más habitual que tenéis los padres con vuestros hijos, «¿necesitará logopedia o aún es muy pronto?», «¿cuándo ir al logopeda es lo mejor?» Pero la respuesta es más sencilla de lo que crees, así qué continúa leyendo.

Hay dos tipos de consultas, aquellas en las que el peque ya ha recibido un diagnóstico y las que no tienen un diagnóstico pero sí una sospecha, esa sensación de que algo no va bien y te provoca buscar en internet, preguntar a otras familias con niños y finalmente buscar asesoramiento especialista.

Existen múltiples causas que pueden llevarte a pensar que tu peque necesita ir al logopeda, las más comunes son retrasos del lenguaje o dificultades en la pronunciación. «Tiene 2 años y todavía no habla, pero el médico me ha dicho que está bien y que ya hablará», «hay letras que no las dice o las cambia por otras y solo le entendemos en casa», «no dice la /r/ fuerte», etc.

Vamos a ver cuándo ir al logopeda es la opción adecuada

El desarrollo natural de los niños tiene diferentes etapas en las cuales se adquieren determinadas habilidades. Normalmente tenemos más claro sobre qué edad echa a andar un niño que aquella a la que comienzan a producirse determinados sonidos o cómo debería socializar. Así qué nos vamos a centrar en el desarrollo del lenguaje de 0 a 6 años, que sería la denominada atención temprana.

Aunque no lo creas, el desarrollo del lenguaje sigue unos marcos cronológicos muy similares, de manera que se pueden establecer etapas o fases lingüísticas. Estos ritmos de progresión no son exactos y pueden variar de un niño a otro, ya que la adquisición del lenguaje no depende solo de un proceso madurativo si no también de una relación adecuada del niño con su ambiente. Si quieres saber cómo sucede el desarrollo normal puedes leerlo pinchando en el post: ¿Cómo se desarrolla el lenguaje?

Es el logopeda el especialista capaz de evaluar, prevenir y diagnosticar cualquier trastorno del habla, de la comunicación y/o del lenguaje.

¿Qué signos deben ponernos en alerta?

De 0 a 6 meses

  • El bebé no reacciona ni presta atención a los sonidos ni a ruidos familiares.
  • Al amamantar, presenta dificultades de succión, no engancha bien, existen chasquidos…
  • El bebé de 4 meses no realiza sonidos vocálicos ni tampoco consonánticos, no hace gorgoritos y no ríe.
  • No mantiene el contacto ocular y tampoco llora.

De 6 a 12 meses

  • A los 7 meses el bebé no chilla ni balbucea. Tampoco realiza vocalizaciones espontáneas, ni tiene intención comunicativa.
  • A los 10 – 12 meses no muestra interés social, no existe una sonrisa social. No le llaman la atención los cambios de entonación de la voz ni se gira al escuchar su nombre. Tampoco comprende palabras familiares y no dice ninguna palabra sencilla ni con la influencia de la repetición.
  • Presenta dificultades ante el cambio de consistencia alimentaria.

De 1 a 2 años

  • No utiliza apenas sonidos y gestos para comunicarse, no se involucra con juegos infantiles ni responde a conversaciones sencillas.
  • A los 18 meses aún no tiene al menos 10 palabras sencillas con las que referirse a sus intereses (mamá, papá, agua…), ni tampoco señala o utiliza algún método comunicativo para pedir algo, tampoco dice «no».
  • No comprende órdenes sencillas como la consigna «dame» o la negación «no».
  • No acepta los alimentos sólidos y le cuesta masticar.

De 2 a 3 años

  • No combina dos o más palabras ni tampoco tiene un vocabulario de al menos 25 palabras.
  • Le cuesta mucho aprender vocabulario nuevo.
  • No es capaz de seguir órdenes más complejas ni de responder a preguntas concretas y sencillas. Tampoco comunica deseos, afectos, demandas ni rechazos.
  • No existe el juego simbólico, además se sienten más atraídos por jugar con juguetes sin significado como los bloques.
  • No pronuncia de forma correcta todas las vocales.

De 3 a 4 años

  • No se produce la explosión del lenguaje y este sigue viéndose muy mermado. No combina más de 3 palabras ni tampoco conjuga los verbos, no utiliza plurales ni preposiciones. Tampoco hace preguntas ni rechazos verbales.
  • Las personas de su entorno no le entienden cuando habla. (Aquí no hay duda de cuándo ir al logopeda, no tardes).
  • No comprende conceptos opuestos ni abstractos, tampoco órdenes más complejas.
  • Presenta maloclusión dental, mordida abierta, boca siempre abierta, respira por la boca, existe babeo constante. O presenta malos hábitos como succión digital (chuparse el dedo), morderse los labios o seguir usando chupete.

De 4 a 5 años

  • Si su vocabulario no es muy extenso, ni tampoco hace frases combinando 5 o más elementos.
  • Si le cuesta relacionarse con los demás y prefiere jugar y estar solo.
  • Presenta disfluencias o tiene problemas de fluidez a la hora de expresarse.
  • No pronuncia de forma adecuada la mayoría de las consonantes (excepto la r fuerte).

De 5 a 6 años

  • Tiene un lenguaje infantilizado con frases sencillas y simples. Le cuesta mantener una conversación y la estructura de sus frases es desorganizada.
  • Tiene errores en la pronunciación, ya debería haber adquirido el lenguaje adulto y se debería comprender el mensaje perfectamente.
  • Tiene dificultades en la comprensión oral y comienza a tener problemas para iniciarse tanto en la lectura como en la escritura.

¿Llevo a mi peque al logopeda?

La respuesta es . Si tienes cualquier duda sobre el desarrollo adecuado de tu hijo, no te preguntes más cuándo ir al logopeda y llévale. Este será capaz de asesorarte en cualquier pregunta que tengas acerca del niño, y si es necesario realizar un tratamiento o si por el contrario cursa con un desarrollo normal, además de asesoraros como familia para una correcta estimulación desde casa.

EFEM logopedia te da la posibilidad de realizar terapia a domicilio siempre en conjunto contigo para una mayor generalización del tratamiento y una facilitación a la hora de trabajar en casa y con los elementos del entorno. En caso de tener interés, no dudes en contactar conmigo pinchando en CONTACTO

Bibliografía:

  • Aguilar, E. M. y Serra, M. (2007). AREHA. Análisis del retraso del habla (2ª ed.) Barcelona: Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona.
  • Penafiel F., De Dios J. (2019). Cómo intervenir en logopedia escolar. Alcalá: Editorial CSS.
  • Yule G. (2008). El lenguaje. Móstoles: Ediciones Akal S.A.